domingo, 22 de abril de 2018

Dragon's Back Race 2012: el documental.



Hace seis años, en 2012, se nos ocurrió inscribirnos en la segunda edición de una burrada llamada The Dragon's Back Race. La primera edición fue en 1992, y tras la odisea, pasaron 20 años , hasta que decidieron celebrar una segunda.
 320 kms y 17.000 metros de desnivel positivo, en cinco etapas seguidas, sin marcar, a base de mapa y brújula.
 No os podéis imaginar el revolcón que nos dio la prueba, y tampoco podéis imaginar lo mucho que disfrutamos de algo que nos superaba.
 Conseguimos recorrer 170 kms de los 320 kms totales, y conseguimos hacerlo con una sonrisa. Esta es la película que grabaron, una hora y diez minutos de buenos recuerdos.......y de resignación. Si alguien quiere un verdadero reto, ahí lo tiene.

 Dejo el enlace a la crónica de aquella odisea: A lomos del Dragón: crónica de la Dragon's Back Race 2012.

  Dragon's Back Race - 2012 from Ourea Events on Vimeo.

domingo, 11 de marzo de 2018

MARATONAUTAS: Siete maratones, siete continentes.



Hoy voy a rescatar algo del pasado, una película-documental de aquel año 2004 en el que arranqué a correr largas distancias.
Por aquel entonces, en el foro donde compartíamos nuestras inquietudes y experiencias en el mundillo de las carreras por montaña, se dio a conocer el proyecto de Miguel Caselles (miembro del club Tierra Trágame) , consistente en correr siete maratones en siete continentes, algo que se hacía llamar "Grand Slam Marathon".
De aquel proyecto salió un libro y el documental que hoy rescato en el blog.
Una aventura que llevó al protagonista a correr con los rarámuris en las Barrancas del Cobre (México), con los refugiados saharauis en el desierto del Sahara, en el Himalaya, la Antártida, Patagonia, Australia y País Vasco. Un abanico de carreras de 42 kms, todas alejadas del asfalto, resumidas en una hora y cuarto de documental.






MARATONAUTAS (versión 75min.) from Tulkano on Vimeo.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Ramsay’s Round



La Ramsay’s Round (La ronda de Ramsay) es un desafío épico. Implica subir y unir veinticuatro cimas de 3.000 pies (conocidas como 'Munros') en las Tierras Altas de Escocia, en "non-stop" y en menos de 24 horas.
 El terreno es áspero y desafiante, a menudo fuera de senda, con una mezcla de roca, pedregal y brezo. El punto de inicio y final es el albergue juvenil al pie del Ben Nevis, cerca de Fort William. Los competidores pueden elegir ir en sentido horario o antihorario y seleccionar su propia ruta entre cumbres, suponiendo que se visiten todas en el orden correcto.
 El atleta de The North Face Jez Bragg rompió el récord en 2015, que se mantuvo durante más de veinte años, terminando en un tiempo de 18 horas, 12 minutos.
 En Junio de 2016, una mujer, Jasmin Paris, paró el cronómetro en 16 horas y 13 minutos, aplastando los récords masculino y femenino de una tacada. Paris ha sido campeona nacional británica  de Fell Running, campeona de la Skyrunner World Series 2016, con victorias en la Tromso Skyrace y Glen Coe Skyline, y tiene los récords de Paddy Buckley Round , Bob Graham Round, aparte del citado récord de la Ramsay's Round.



El siguiente documental, nos muestra en qué consiste la Ramsay's Round, narrado por su propio creador,Charley Ramsay,  y el intento de Alicia Hudelson de ser la persona número 100 en completar el reto. Merece la pena verlo.


miércoles, 23 de agosto de 2017

TRAVAILEN


El Drakensberg Grand Traverse (DGT) es un recorrido de entre 220 y 240 kilómetros, a través de la cordillera Drakensberg, en Sudáfrica. No hay una ruta prescrita, ni un sendero marcado, pero si hay una serie de puntos de control que hay que pasar para poder decir que se ha completado la ruta. Entre estos puntos de paso, se encuentran seis cimas de más de 3000 metros de altura:

- Mount aux Sources (3282m)
- Cleft Peak (3277m)
- Campagne Castle (3377m)
- Mafadi (3451m)
- Giant's Castle (3314m)
- Thabana Ntlenyana (3482m)

El desnivel positivo acumulado, según la ruta que se elija, oscila entre 7000 y 9000 metros. Normalmente se suele tardar entre 10 y 12 días en completar la ruta, dada la ausencia de sendero, y la dificultad del terreno. La altitud y el mal tiempo, son variables que dificultan la consecución del reto.

La regla principal es que se debe hacer en autosuficiencia total (sin ayudas ni asistencias externas)  y completarla a pie. Se permite el uso de mapa y GPS.

En la primavera de 2014, Ryan Sandes y Ryno Griesel (poseedor del récord de la ruta por aquel entonces), se unieron con la intención de rebajar el récord de Ryno:  60 horas y 29 minutos.

El documental "Travailen", muestra la odisea de estos dos "animalitos" para conseguir rebajar el récord en nada menos que 18 horas, dejándolo en 41 horas y 49 minutos.








 

domingo, 13 de agosto de 2017

Historia de un matao



Cuenta la leyenda que ,en un lugar cercano, existía un corredor que era un matao. Todos los que lo conocían sabían de su afición por correr, y opinaban sobre su dolencia crónica de no ganar. El tío era malo corriendo (un matao vaya) , y aparte gestionaba mal su vida: malgastaba horas en algo que no lo haría triunfar ni destacar.

Ser un matao parecía no importarle en absoluto, todo lo contrario de lo que sucedía con los miembros de su entorno social y laboral; parecía importarles demasiado, y se empeñaban en recordárselo a diario. Se diría que vivían enfocados en que dejara su afición.
Regularmente le mostraban estudios, estadísticas, titulares y necrológicas, que certificaban los efectos negativos, lesivos e incluso mortales de dicha práctica deportiva. Definitivamente, correr lo mataría, y lo que es aún peor, moriría por practicar algo que ni siquiera se le daba bien, y en lo que jamás había triunfado.

Con todo este bombardeo, cualquiera habría tirado la toalla, pero aparte de matao, el sujeto en cuestión era tozudo.
Ser un matao ,en eso de correr, no anula al individuo. Este señor tenía personalidad, inteligencia, ética, ideología, pensamiento, cultura, opinión, educación, actitudes, aptitudes y destrezas en otras áreas.
El problema era que escuchaba a los demás.
Escuchar es una virtud, un bien escaso en la sociedad actual, donde todo el mundo quiere hablar, soltar su mierda, avasallar, imponer su discurso......Escuchar si, pero aceptar solo lo aceptable.

Por momentos, el matao se sentía un matao. Bastaba un mal día, un mal entreno, una molestia articular o muscular, para asumir su rol de matao.



Cierto día, en medio de una conversación con su grupo social, escuchó a uno de los interlocutores decir a otro : -Ya quisieras tu ser la mitad de bueno que fulano jugando al ....

En su mente analizó aquel concepto. Ser la mitad de bueno en algo, comparándolo con alguien de primer nivel, era considerado aceptable para el resto.
Ser la mitad de guapo, la mitad de simpático, la mitad de fuerte, la mitad de sexy, la mitad de inteligente, la mitad de influyente, la mitad de rico, la mitad de hábil.......no paraba de escuchar a la gente usar las comparaciones para infravalorar a los demás.

Básicamente, lo que lo hacía ser un matao, era un tema de velocidad o rapidez. Así que imaginó que, el día menos pensado,  le tocaría escuchar eso de: -Ya quisieras tu ser la mitad de rápido que fulano...

Por pura estadística, decidió comparar sus resultados deportivos con gente de primer nivel, para determinar si "querría ser la mitad de rápido" o para sorpresa de propios y extraños "ya era la mitad de rápido".

Tomó primero a Takahiro Sunada, recordman mundial de 100 kms con 6 horas 13 minutos. Por sorpresa, su tiempo en pruebas de 100 kms, doblaba exactamente el récord mundial, así que a todos los efectos era la mitad de rápido que Takahiro, no menos.

Luego le tocó el turno a Yiannis Kouros, recordman mundial de 24 horas en pista con 303 kms. De nuevo su marca en 24 horas  lo situaba en posición de decir que ya era tan solo la mitad de rápido que Kouros.

Turno ahora de la maratón y el récord mundial de Dennis Kimetto con 2 horas 2 minutos. Una vez más, el matao podía decir que era tan solo la mitad de rápido, o incluso menos que Kimetto.

Siguió comparando récords mundiales, desde la media maratón a carreras por montaña y ultra trails, consiguiendo el mismo resultado.



Por desgracia, este argumento sólo le valió a él para reforzar su autoestima, puesto que, para el resto de detractores de su causa, era un tipo el doble de lento, no la mitad de rápido que los buenos corredores, y lo que ahora parecían tener en cuenta, era el tiempo que hacía que el ganador había salido de la ducha , antes de que el matao hubiera cruzado la meta.

¿Que sabe de la muerte alguien que no ha muerto?¿que está ahí?¿que a todos nos llega? Ve a morir y luego nos cuentas. Puedes escuchar a un vivo hablar de la vida, tan solo eso. El muerto puede hablar de la muerte, y de la vida, porque vivió.

Argumentos de sillón y telediario. Don matao decidió no aceptar más opiniones llegadas de pancetas parlantes.

Huyendo de los linchadores de tridente y guadaña, de esa jauría a la puerta de la casa del ogro, que decide que por ser diferente es peligroso, y debe ser aniquilado.
Huyendo topó con la tribu de mataos. Descubrió a sus semejantes. Gente que pasaba por lo mismo que él.
Los otros mataos eran igual de mataos que él: malgastaban horas en algo que no los haría triunfar ni destacar.
Aún así, sorprendido contempló como entre mataos había comportamientos absurdos. Mataos que se creían menos mataos, y se organizaban por jerarquías. Siempre habrá un tuerto en cada país de ciegos.



Desolado, comprendió que el matao es humano, y que el humano es matao. Cada humano es un matao en algo, y trata de desviar la atención, importunando a los demás, señalando sus carencias, y nublando sus virtudes.
Ya fuera en lo de correr, o en lo de freír un huevo, siempre habría alguien dispuesto a criticar.....siempre habrá alguien hablando de tu nariz, para que no se fijen en sus orejas.

Finalmente, meditó. En la vida, como en el correr, tu eliges si quieres sufrir ; si cada día tu carrera acabará en dolor. El autocontrol podía llevarle a disfrutar de cada carrera, a aislarle del exterior.
Podría tratar de mejorar por propia ambición. Forzar y jugar con el dolor por su propia elección. No tenía que demostrar nada a nadie. No necesitaba forzar cada día por callar a los demás.
Correría la distancia apetecida, al ritmo apetecido. Elegiría las pruebas por atractivo, no por moda.
Saldría a correr vestido corredor, no disfrazado de hombre anuncio.
Sería un matao, siempre sería un matao, el más matao de todos los mataos, pero sería libre......y sería feliz siéndolo.



sábado, 29 de julio de 2017

THE UNKNOWN



"De verdad tienes que abrazar lo desconocido, puedes probar todo lo que quieras que sea tu guión, ver cómo va el día y tener esos planes, pero a las montañas no les importa, son indiferentes a los planes, a las esperanzas que tengas" ... "

La  Hardrock 100 de 2016,  se suponía que era una carrera de redención. En 2014, el atleta de The North Face ,Timothy Olson,  golpeó un muro de ladrillo figurativo a medio camino a través de la Hardrock y fue reducido a verse tirado por el suelo, enfermo e incapaz de continuar por un tiempo. Finalmente terminó ,pero quería demostrarse a sí mismo que podía hacerlo mejor. Él consiguió esa oportunidad en 2016, cuando fue seleccionado para participar en la Hardrock de nuevo.

Desafortunadamente para Timothy, el "Deja Vu" le mostraría su cara más fea, porque un destino similar lo aguardaba de nuevo en la Hardrock ...

Timothy Olson:


Antes de batir el récord de la Western States 100, Tim Olson no era un corredor muy conocido (al menos para mi), pero a partir de entonces la cosa cambió.
Con 28 años, Tim logró el sueño dorado de cualquier ultrarunner en EEUU, pero antes de llegar a este momento, la vida del joven Olson estuvo marcada por las drogas, el alcohol y la cárcel. Para salir del oscuro túnel en el que se encontraba, Tim comenzó a correr, tan solo para sentirse sobrio y huir de los fantasmas que le acosaban. Tras viajar con su perro por las montañas de Colorado, sintió que ese era su sitio, y comenzó a ver la vida de otro color.

En los momentos previos a la carrera, Tim se tomó su "momento Zen", leyendo "Siddharta" ( del escritor Hermann Hesse, libro que yo compré en un rastrillo por 100 pesetas hace más de 25 años, y aún lo conservo.) y comprendiendo que en todo hay un equilibrio, que todo tiene sentido, todo está conectado, y que era necesaria su visita a las tinieblas para encontrar ahora su verdadero "yo" y su fuerza interior.

Así que, después de 39 años de WS100 marcados por el calor, el cielo le regaló un día frío, con lluvia e incluso granizo.........y Tim lo recibió como una señal....corrió.....ganó.....y batió el récord de la prueba.

Como dato curioso, Tim donó sangre el mismo viernes, justo el día antes de la carrera más importante de su vida, y para colmo se desmayó, cosa que no le había ocurrido jamás en sus donaciones anteriores ( yo me quedo flojo al menos una semana después de donar, y este tío va y gana una carrera de 100 millas......lo flipo).

Bueno, pues toca ver sufrir a Olson, en este documental realizado por Billy Yang durante la Hardrock 100 de 2016.


jueves, 8 de junio de 2017

El Sonido del Trueno



A menudo aceptas las cosas como vienen, bien porque no tienes nada que hacer en contra, o bien porque no te apetece hacer nada para remediarlo. Es la aceptación una especie de entrega, de rendición personal frente a algo que no es de tu agrado. La magnitud del hecho, y su procedencia, son determinantes.
En las relaciones humanas, en los entornos sociales, se aceptan decisiones, o se opta por la negligencia  o la insumisión, como repulsa ante el hecho, y como alternativa a la aceptación.
En el entorno natural, concretamente en el atmosférico, no queda más opción que la aceptación y, como mejor respuesta, la adaptación.

Aceptando el hecho de que viajaba hacia Pirineos, al Vall de Ribes, a enfrentarme a una ultra amenazada por las tormentas y el mal tiempo, carecía de los nervios protocolarios de costumbre; no por hallarme seguro de mí mismo, sino por la alta probabilidad de que la prueba no se llevara a cabo, (máxime cuando la organización ya había decretado como obligatorio el material B ,para condiciones extremas) y de llegar a celebrarse, hacerlo con un alto porcentaje de probabilidades de ser neutralizada.
Ya la víspera del evento, durante la charla técnica, se nos anuncia una modificación del recorrido, redireccionando un tramo del mismo, para evitar el paso por una cima que coincidiría con las horas de mayor riesgo de tormenta eléctrica. Así las cosas, la distancia quedaría en 68 kms y unos 5000 metros de desnivel positivo acumulado (sin olvidar esos 5000 negativos, que son los que más castigan a nuestros sufridos cuádriceps con el paso de las horas). Puede parecer una distancia liviana, pero teniendo en cuenta que la altura media de la prueba se sitúa en los 2020 metros, con cota máxima en los 2940 metros del Puigmal, y otras tantas cimas entre los 2500  y 2800 metros, os aseguro que esos 68 kms se te pueden hacer muuuuuuy largos....

A las siete en punto de la mañana, y con cielo amenazante, se da la salida. Salgo relajado, en exceso quizás, con la sospecha de que nos dejaban retozar unas horas hasta llegar al Vall de Nuria (km 26), y que jamás pasaríamos de allí. El hecho de que a última hora exigieran llevar 10 euros como parte del material obligatorio, me hacía sospechar que el plan de la organización era neutralizar en Nuria y hacernos pagar el tren de cremallera para regresar a Ribes.

Rápidamente, salimos del pueblo por una de las laderas emboscadas que lo rodean. La vegetación de media montaña nos envuelve, mientras ganamos altura paso a paso en el embotellado sendero. La estrechez, unida al desnivel, y a la aglomeración de una carrera que aún no ha dado tiempo a estirarse, forma una lenta procesión, que hace protestar a los menos pacientes.

Desde el comienzo, el recorrido es una pasada. El sendero no llega a los 80 cms de ancho, de firme pisada, rodeado de matorral bajo, helechos, hierba, raíces de árboles, y perfumado con ese olor a tierra mojada que te hace recordar otros momentos en otras montañas.



A medida que ganamos altura, el paisaje va cambiando. Desaparecen los bosques,  la vegetación reduce su tamaño, aflora la piedra y el pulso se acelera. Va cayendo la temperatura, hasta los -3ºC de sensación térmica. El cielo se oscurece, el viento nos azota, y nuestros pies ahora solo pisan rocas y neveros. Llegamos a la cima del Puigmal.
Apenas llevamos 20 kms y ya hemos acumulado 2200 metros positivos, y rozado la cota 3000, con lo que ello supone a nivel de respiración y pulso (sobre todo para los que salimos ayer de casa a nivel del mar).
Sobra decir que hace rato que nos vimos obligados a ponernos los guantes y la chaqueta Gore-Tex.
Cresteamos y encadenamos un par de cimas más, el Pic Petit de Segre y el Pic del Segre, hasta llegar al Coll de Finestrelles, desde donde comenzamos una larga bajada hasta el Vall de Nuria.










En Nuria me cambio de camiseta para no enfriarme mientras como algo. La gente se retira aquí. Creo que estos primeros 26 kms de carrera, superan en dureza a cantidad de maratones de montaña de los que conocemos, y pensar que desde este punto quedan aún 42 kms hasta meta, mina la moral de los que han llegado aquí tocados.
Me comentan que los de la organización hablan sobre una neutralización segura en breve. Acabamos de salir y subimos hacia el Pic de L'Aliga. Veo como se aleja Nuria, y con el la posibilidad de regresar a Ribes en el tren de cremallera.
Me jode pensar que van a neutralizar , si o si, quizás dentro de diez kilómetros, quizás en un punto alejado de todo, donde habrá que esperar muertos de frio a que nos vengan a sacar de allí, y me cabreo en silencio. Me parece una estupidez que nos dejen salir de un lugar seguro si tienen la certeza de que no cruzaremos la meta por nuestros propios medios.
He viajado desde casa enlazando coche, avión y tren hasta llegar aquí, más de 1000 kms para disfrutar y completar el recorrido de la prueba. Si no va a ser así, y alguien lo tiene claro, prefiero la ducha y una cerveza a andar azotado por la lluvia y acabar en un "coitus interruptus" montaraz.

Gracias a lo espectacular del recorrido, que alterna montañas y valles, cruces de ríos, aderezado por la niebla y la lluvia, voy alejando de mí el mal rollo, aceptando disfrutar del momento, mientras nos sea permitido.
Llegamos al refugio Coma De Vaca, enclavado en un paraje de los de enmarcar, y nos topamos de frente con el siguiente muro que tenemos que superar, la subida al Col des Tres Pics.






El Pacto de los Lobos

Retrocedo al principio. La víspera de la prueba, nos encontramos en Ribes de Freser al atardecer. Los tres nos encontramos después de unos meses sin tener contacto. Cada cual ha llegado aquí por sus medios, viajando desde puntos diferentes, con horarios diferentes, y por fin estamos aquí, juntos de nuevo para un objetivo común.
Arturo, Cristina y un servidor, sellamos el mismo pacto de lobos al que estamos acostumbrados: juntos al salir, juntos hasta llegar, unidos en la montaña.
En alta montaña, y con mal tiempo, la soledad no es buena compañera.
En esta ocasión, el destino nos trajo a Pablo, un gigante que me sacaba una cuarta, un lobo descolgado de su manada, que se hallaba en Nuria decidido al abandono.
Arturo lo escuchó decir que abandonaba, y sin conocerlo de nada, le ofreció unirse a nuestro pacto de lobos. Al fin y al cabo, si se encontraba allí en aquel momento, es porque había tardado el mismo tiempo en llegar, así que su ritmo era similar al nuestro.
Pablo aceptó agradecido, y salió junto a nosotros de aquel valle. Ahora éramos una manada de cuatro.

Volvemos a la subida al Col des Tres Pics, lenta, dura, y acompañada por una guarnición de frío y fina lluvia. Reponemos fuerzas en el control del collado, y enfrentamos el ascenso al cuarto bastión de la prueba, el Balandrau, con sus 2585 metros.
Desde la cima puede verse un paisaje oscurecido, tapado por nubes negras, una especie de Mordor donde el Sol no existe. La amenaza de tormentas sigue ahí, cada vez más presente, aunque de momento nos hemos escapado.
Por delante una larga bajada hasta Pardines, unos 11 kms con 1200 metros de desnivel negativo. Esto duele, bajar es fácil pero duele bastante, y lo sabes.

El Sonido del Trueno

Llegamos a Pardines, un pueblo pequeño y encantador. Te ves metiendo cosas en el estómago que no sabes como éste tolera a estas alturas, un remix de sandía, cacahuetes, coca cola, gelatina y un gel con cafeína......como intentando formular la poción de los galos, un brebaje que te ayude a vencer a un enorme romano llamado Taga.
Desde el pueblo, el Taga se ve lejano y enorme. Hasta su cima a 2040 metros, tenemos un kilómetro vertical, en siete kilómetros.
El cielo ha abierto justo sobre nuestras cabezas. Ahora de repente el Sol aprieta y hace calor. Encadenamos una cortas pero muy empinadas rampas, a través de un sendero emboscado y húmedo. Comienzo a sudar de forma brutal. Sin duda paso el peor momento del día. No cedo en el ritmo, pero voy tocado. No paro de apartar el sudor que cae de mi cabeza y se me mete en los ojos. Estoy empapado.
Por suerte, salimos del emboscado sendero al monte abierto, y de nuevo Mordor se ha tragado la luz. Me recupero en cuestión de minutos ,gracias al frío viento que se ha levantado.
Comienza de nuevo a llover. En el firmamento se pueden ver destellos de tormenta iluminando la oscuridad del horizonte. De repente, el sonido del trueno. Ese momento que temíamos desde el inicio de la prueba, ha llegado.
Llegamos a una pequeña carpa, atestada de corredores, en medio de la lluvia y el viento, en la antecima del Taga. La prueba ha sido neutralizada, a siete kilómetros de meta.
Tan cerca del final, y ahora de repente tan lejos.
Son minutos tensos, de desconcierto y discusión. Nos ponemos la camiseta térmica seca que llevamos en la mochila, porque nos empieza a entrar la tiritona. Un cuarto de hora más tarde, llega la gran noticia, se reanuda la prueba, aunque nos avisan de que en una hora volverán las tormentas.

Llega sin duda la peor subida de la prueba. Hasta la cima del Taga nos quedan unos cien metros verticales....pero que cien metros!!!
La subida es en línea recta, sin zetas ni rodeos, por una pala de hierba super vertical. Toca tirar de bastones en plan bestia, llevando la rodilla al pecho y resoplando con cada impulso. Algunos paran en pequeños descansillos, y se apartan para dejarme pasar.
Nos reagrupamos en la cima, y hacemos chistes sobre la terrible subidita. Esperamos a que aparezca Cristina, que se ha quedado algo rezagada en la subida. Al llegar se desploma panza arriba en la hierba de la cima, en un simpático gesto de agotamiento.






Ya solo queda bajar, seis kilómetros y mil metros de desnivel negativo y estaremos en meta.
El barro ,y la hierba mojada por la lluvia, hace rodar a más de uno. Yo consigo escaparme y no hacer la croqueta cuesta abajo.
Comienza a oscurecer y sacamos los frontales. El cielo tiene algo así como un cabreo impresionante, y nos lanza todo lo que tiene. La lluvia es ahora una cortina de agua, en plan bestia, y el viento se ha desquiciado. Nos cae una especie de mezcla entre granizos y piñas de los árboles. El sendero es un torrente de agua y barro, resbaladizo y empinado, con un laberinto de raíces superficiales que nos hacen tropezar. Se diría que al dios de la lluvia le molesta que vayamos a cruzar la meta. El sonido del trueno se hace cada vez mayor, y la luz de los relámpagos recorta nuestras siluetas en el bosque.

Ya en las calles del pueblo, la manada corre en cuadriga hasta cruzar el arco de meta.

Gracias de nuevo a mis amigos y compañeros de aventura, Arturo y Cristina. Gracias a Pablo por confiar en sí mismo, y en nosotros. Siempre tendrás tu sitio en nuestra manada.

La montaña tiene sus reglas. Nadie está por encima de su ley, nadie está por debajo de su ley. Solo respetala y saldrás airoso.